La transición hacia la movilidad sustentable en México avanza a doble velocidad. Mientras la venta de vehículos eléctricos e híbridos enchufables mantiene un crecimiento histórico en el país, la infraestructura de recarga pública se concentra en un puñado de entidades federativas, abriendo un debate sobre el ritmo de conectividad en las carreteras nacionales.
De acuerdo con los datos más recientes de plataformas de mapeo como Electromaps y los reportes sectoriales de la Electro Movilidad Asociación (EMA), la distribución de los puntos de recarga pública en el territorio nacional evidencia una marcada centralización urbana y económica:
- Ciudad de México: Lidera a nivel nacional con 66 puntos de recarga pública.
- Estado de México: Ocupa la segunda posición con 51 puntos.
- Nuevo León: Registra 28 puntos, perfilándose como el nodo del norte.
- Jalisco: Cuenta con 25 puntos orientados a la zona del Occidente.
- Baja California: Empata con 25 puntos de recarga en la frontera norte.
Esta distribución guarda una relación directa con el comportamiento del mercado. Tan solo la Ciudad de México absorbe cerca del 23.5% de la demanda nacional de autos eléctricos
Un crecimiento silencioso, pero predominantemente doméstico
A pesar de que el parque vehicular «verde» crece de manera acelerada y la EMA estima que las ventas combinadas rebasen las 100,000 unidades anuales, la infraestructura pública avanza a un ritmo más moderado.
El Barómetro de Electromovilidad de la EMA reveló que México cerró con un total de 56,726 posiciones de carga, reflejando un incremento anual del 25.9%. Sin embargo, la gran revelación de estos indicadores es que el 91.6% de esa infraestructura corresponde a la red privada (más de 52,000 conectores instalados en hogares, complejos corporativos y agencias automotrices).
Por su parte, la red de carga pública y de acceso abierto alcanza apenas las 4,060 conexiones en todo el país. Los analistas del sector apuntan que México tiene un promedio cercano a 41 vehículos eléctricos por cada cargador público disponible, una cifra lejana al promedio global de 2.6 autos por cargador, lo que plantea retos importantes para viajes de larga distancia entre estados.
Inversiones y alianzas buscan conectar las carreteras
Para contrarrestar este rezago en la vía pública, empresas privadas y firmas automotrices han comenzado a tejer alianzas estratégicas. Redes de carga líderes como VEMO iniciaron planes dinámicos de expansión hacia corredores del Bajío y centro del país, instalando nuevas electrolineras en entidades como Guanajuato, Puebla y Querétaro.
Asimismo, marcas de origen asiático como GAC Motors y Geely han sumado fuerzas con operadores locales para permitir que los nuevos usuarios accedan de forma simplificada a cientos de cargadores rápidos mediante aplicaciones de gestión digital en tiempo real. Con inversiones en electromovilidad que ya superan los 2,070 millones de dólares, el reto para los próximos años consistirá en descentralizar los conectores de las zonas residenciales de la capital y Monterrey para llevarlos de forma masiva a las autopistas de todo México.